jueves, 2 de noviembre de 2017


Factores causantes de los Accidentes

1. El factor humano. 

Es bien conocida la gran incidencia del factor humano (conductor o peatón) en el  desencadenamiento de los accidentes, ya que en la inmensa mayoría de los accidentes se  registra en algún momento un fallo humano.
Para poder conducir adecuadamente se precisan unas mínimas condiciones físicas y  unos conocimientos sobre la conducción. Sin embargo, no se precisan unas aptitudes  físicas excepcionales e incluso personas con defectos físicos importantes conducen bien  con vehículos preparados para ellos, sin que se registren mayores índices de accidentes  que en otras personas.
Los conocimientos necesarios tampoco son difíciles, pero la práctica demuestra que  además de saber lo preciso para aprobar un examen de conducir, hace falta alguna  experiencia en la conducción real. Por ello los conductores que no han recibido otra  información que la exigida para obtener el citado permiso suelen tener accidentes con  mayor frecuencia de lo normal durante el primer año de práctica, mientras que los  conductores que recibieron cursos especiales de formación tienen siempre menores  índices de accidentes.

1.1 Responsabilidad del factor humano en los accidentes.

La responsabilidad del factor humano en la producción de accidentes se cifra  aproximadamente en el 90% de los casos .
Las causas hay que buscarlas en diversos factores, destacando por encima de los demás n las causas psíquicas, la búsqueda del riesgo, causas físicas, falta de respeto a las Normas  de Circulación y a deficiencias en la percepción.

1.1.1 Factores que favorecen la accidentalidad.

  •  La distracción

Uno de los elementos subjetivos que interviene con mayor frecuencia en los accidentes  de tránsito es la distracción [4], que se presenta tanto en el conductor como en los  peatones o pasajeros, quienes por negligencia o descuido se exponen a sufrir diversos  accidentes con consecuencias lamentables para su vida o integridad física.
Si bien el ser humano tiene la necesidad de distraerse para olvidar momentáneamente  sus problemas o las situaciones negativas que lo afligen, esto no quiere decir que deba  exponerse a peligros que atenten contra su propia integridad física. Por ello, es  importante controlar nuestras distracciones, sobre todo aquellas que afectan al  desarrollo personal frente a la realidad del tránsito, que es cada día más complejo y  heterogéneo.
La distracción como anormalidad de la atención
La distracción es un estado psicológico de dispersión mental que impide temporalmente  a una persona prestar la debida atención a las cualidades del objeto, es decir, que  constituye una incapacidad transitoria para captar o aprehender las características de los  objetos o hechos reales.


  • Distracción durante la conducción.


Esta manifestación del fenómeno anímico de la atención se presenta en forma variada  en la circulación de los vehículos, donde los agentes de tráfico y el semáforo  constituyen el foco de atención del sujeto.
Los diversos estímulos de atención en el tránsito están constituidos por las luces de los  semáforos, las sirenas de los vehículos policiales y de emergencia, las maniobras para  adelantar a un vehículo en marcha o detenido, la captación de las señales de los agentes  de tráfico, el control de la velocidad del vehículo, etc. Estos factores deben ser  percibidos de inmediato y el conductor debe reaccionar y actuar de forma adecuada
Entre las causas de distracción más comunes destacan: hablar con el teléfono móvil,  estar agobiado por problemas, no ver las señales de tráfico, conducir con prisas,  discusiones con los pasajeros, sueño, leer o consultar mapas, encender cigarrillos,  manipular equipos de música o no utilizar las medidas de seguridad activa.

Formas preventivas de la distracción
Existen algunos procedimientos técnicos recomendables, especialmente para los  conductores de vehículos motorizados, con el fin de evitar la distracción. Son los  siguientes: alejarse de aquellos estímulos que distraen: música, avisos publicitarios,  alcohol, etc.; no responder a los estímulos que constituyen distracción; asumir una  actitud defensiva frente a los estímulos que lo puedan distraer; emplazar los estímulos y  anularlos, no dándoles importancia.
Es indudable que dentro de las funciones preventivas de los agentes de tráfico  desempeña un papel importante, ya que con su actividad previsora, al orientar y corregir  adecuadamente a los conductores de las unidades motorizadas, evita una serie de  accidentes que pueden traer consecuencias fatales tanto para el chofer como para los  usuarios de dichos vehículos, así como para los peatones que circulan  desprevenidamente por la calzada.
La educación de la atención en el tránsito
Es muy importante desarrollar una campaña de educación vial, especialmente en la  formación profesional de los chóferes de los vehículos de servicio público de pasajeros,  con el fin de que cumplan eficientemente su función.
Esta debe incidir en su capacidad de atención, en sus reflejos, sensibilidad, inteligencia,  sentimientos de respeto a la vida y la propiedad, sentido de responsabilidad y ética  profesional, así como en el conocimiento y la aplicación de las normas de tránsito, etc.
Igual campaña debe emprenderse con el público hasta conseguir plenamente que el  peatón (niño, adolescente o adulto) aprenda también a respetar las señales de tránsito y a  desplazarse por la acera, zonas de seguridad, etc. Asimismo, a reaccionar frente al  peligro imprevisto, a tomar sus precauciones y a no exponer su vida.
Finalmente, debemos señalar que el agente de circulación, además de conocer las normas respectivas, debe estar capacitado para interpretar adecuadamente las actitudes  humanas; así como saber qué posición adoptar para resolver los diversos y complicados  problemas que le plantea diariamente el tráfico de vehículos.
Es imprescindible tomar en consideración las siguientes recomendaciones para evitar  sucesos que lamentar:

A. El conductor debe evitar:

No distraerse conversando con los amigos que viajan en el vehículo, ya que no se  controla normalmente el volante y se pierde la debida atención. Así mismo, no se debe  fumar, porque ello perturba la atención cuando se está conduciendo. Otro peligro puede  ser estar “hipnotizado” con la música. Tampoco es recomendable dedicarse a jugar en los paraderos, perdiendo el tiempo y después pretender recuperarlo en el trayecto. Debe  evitarse pensar en asuntos ajenos a la conducción del vehículo, así como discutir con los  pasajeros. Aunque pueda resultar machista, uno de los mayores peligros, sobretodo en ciudad, resulta como consecuencia de observar a las damas que transitan por las aceras, etc.

B. El peatón debe tener cuidado al:

Cruzar la calle, cerciorándose previamente de que no haya vehículos en marcha. Así mismo, no debe cruzar la calle leyendo el diario ni dedicarse a jugar en el centro de la  calzada. Es muy importante fijarse en ambos sentidos cuando la calzada es de doble  tránsito, así como no ponerse a conversar o discutir en el centro de la calzada. Otro  consejo de vital importancia consiste en no pasar delante del vehículo del que acaba de  bajar. Por último, se recomienda no caminar por la calzada sino por la acera, etc.

Bajar o subir cuando el vehículo está en marcha, discutir con el conductor del vehículo  o avisar de forma inoportuna para bajar.

D. El Agente de circulación debe cumplir con:
La aplicación rigurosa de lo señalado en el Reglamento Nacional de Tránsito. Así  mismo, debe sancionar con la papeleta correspondiente al conductor que cometa una  infracción. Debe estar atento a toda anormalidad en el desarrollo de la circulación, así  como reaccionar rápidamente cuando la situación del tráfico lo requiera. Debe ser lo  más justo que pueda cuando desempeñe funciones de distribución del tiempo en cada  sentido y discriminar las zonas preferenciales.

 Telefonía móvil.

El empleo de la telefonía móvil y de las tecnologías multimedia actúan directamente en  la seguridad vial al presentarse como elementos fundamentales en la distracción del conductor. La gran carga de información generada por el uso y manejo del teléfono  móvil durante la conducción da lugar a que existan situaciones o indicaciones del tráfico que no sean detectadas por el conductor con el consecuente riesgo potencial de  accidente. De forma resumida se puede considerar que los efectos negativos más  importantes que produce la telefonía móvil así como las tecnologías multimedia  integradas en el vehículo son: interferencia en el manejo del vehículo, aumento de las  distracciones, pérdida de la noción de la situación del vehículo respecto al tráfico,  desvío de la trayectoria del vehículo, velocidad reducida (anormalmente reducida) con  relación al resto del tráfico, aumento del tiempo de reacción y de la distancia de  seguridad ante cualquier emergencia...

De los estudios realizados hasta el momento se concluye que aproximadamente la mitad  de las señales de tráfico pasan inadvertidas y no se respeta la prioridad en uno de cada  cuatro cruces. Según el mismo estudio, los momentos de mayor peligro con la telefonía  se producen cuando se recibe una llamada, al haber un elemento de sorpresa e incluso cambian las pulsaciones y la actividad cerebral. Respecto al empleo del teléfono de  manos libres, se comprobó como durante los dos primeros minutos de conversación  todavía se mantenía la atención, pero a partir de ese momento se iba perdiendo  paulatinamente la atención en el tráfico.

Hablar por el móvil mientras conducimos puede llegar a ser igual de peligroso que  superar la tasa máxima de alcohol permitida, además de estar prohibido. Esta afirmación se desprende de unos estudios realizados en Inglaterra. El estudio analizó los tiempos de  reacción y el desarrollo de la conducción entre distintas personas a través de un  simulador.

 La investigación ha probado cómo se debilita la percepción al conducir hablando por teléfono móvil, con un teléfono de manos libre y cuando se han superado  los límites de alcoholemia. Los tiempos de reacción de los conductores son un 50 por ciento más lentos cuando hablan por teléfono móvil sin dispositivo de manos libres, de forma que pierden la capacidad de mantener una velocidad constante y la distancia de seguridad.

El uso del móvil con sistema de manos libre también resulta peligroso, ya que no es lo  mismo mantener una conversación con un acompañante que hacerlo con una persona  que no está presente, ya que en el primer caso ambos participan de la situación del tráfico y se adaptan a las necesidades de cada momento y en el segundo el interlocutor continua hablando independientemente de cuales sean las condiciones del tráfico en ese momento.

  • La velocidad Dada la particular importancia de la velocidad en los accidentes de circulación, se realiza en el capítulo siguiente un estudio completo de la relación entre la velocidad y la seguridad. 

  • El alcohol: El alcohol tiene un efecto tóxico hacia el sistema nervioso y ejerce un efecto  adormecedor sobre algunas de sus funciones, por lo que los reflejos se retardan y la  visión se hace menos nítida. Pero también provoca otros efectos, como esa agresividad,  latente en muchos conductores, pero que se presenta en toda su virulencia cuando se ha tomado alguna copa de más.
  • Está demostrado que cuando el contenido de alcohol en la sangre sobrepasa el uno por  mil (alrededor de medio litro de vino), el porcentaje de errores cometidos al conducir aumenta muy rápidamente.

  • El problema del alcohol en la conducción presenta un doble aspecto. Por una parte el de  las personas alcoholizadas, que aunque procuran conducir con prudencia suelen cometer  errores con consecuencias gravísimas. En este caso poco frecuente hay que impedirles  que puedan conducir hasta que reciban el tratamiento médico necesario para corregir su estado. Por otra parte está el caso de los bebedores no habituales, pero que en alguna  ocasión beben en exceso, y que sin percatarse de su estado conducen de forma imprudente. Esta situación trata de combatirse actualmente con concienciación del público respecto el peligro de conducir tras haber ingerido bebidas alcohólicas y con vigilancia policial.

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