Factores causantes de los Accidentes
1. El factor humano.
Es bien conocida la gran incidencia del factor humano (conductor o
peatón) en el desencadenamiento de los
accidentes, ya que en la inmensa mayoría de los accidentes se registra en algún momento un fallo humano.
Para poder conducir adecuadamente se precisan unas mínimas
condiciones físicas y unos conocimientos
sobre la conducción. Sin embargo, no se precisan unas aptitudes físicas excepcionales e incluso personas con defectos
físicos importantes conducen bien con
vehículos preparados para ellos, sin que se registren mayores índices de
accidentes que en otras personas.
Los conocimientos necesarios tampoco son difíciles, pero la práctica
demuestra que además de saber lo preciso
para aprobar un examen de conducir, hace falta alguna experiencia en la conducción real. Por ello
los conductores que no han recibido otra información que la exigida para obtener el
citado permiso suelen tener accidentes con mayor frecuencia de lo normal durante el
primer año de práctica, mientras que los conductores que recibieron cursos especiales
de formación tienen siempre menores índices
de accidentes.
1.1 Responsabilidad del factor humano en los accidentes.
La responsabilidad del factor humano en la producción de accidentes
se cifra aproximadamente en el 90% de
los casos .
Las causas hay que buscarlas en diversos factores, destacando por
encima de los demás n las causas psíquicas, la búsqueda del riesgo, causas
físicas, falta de respeto a las Normas de
Circulación y a deficiencias en la percepción.
1.1.1 Factores que favorecen la accidentalidad.
Uno de los elementos subjetivos que interviene con mayor frecuencia
en los accidentes de tránsito es la
distracción [4], que se presenta tanto en el conductor como en los peatones o pasajeros, quienes por negligencia
o descuido se exponen a sufrir diversos accidentes
con consecuencias lamentables para su vida o integridad física.
Si bien el ser humano tiene la necesidad de distraerse para olvidar
momentáneamente sus problemas o las
situaciones negativas que lo afligen, esto no quiere decir que deba exponerse a peligros que atenten contra su
propia integridad física. Por ello, es importante
controlar nuestras distracciones, sobre todo aquellas que afectan al desarrollo personal frente a la realidad del
tránsito, que es cada día más complejo y heterogéneo.
La distracción como anormalidad de la atención
La distracción es un estado psicológico de dispersión mental que
impide temporalmente a una persona
prestar la debida atención a las cualidades del objeto, es decir, que constituye una incapacidad transitoria para
captar o aprehender las características de los objetos o hechos reales.
- Distracción durante la conducción.
Esta manifestación del fenómeno anímico de la atención se presenta
en forma variada en la circulación de
los vehículos, donde los agentes de tráfico y el semáforo constituyen el foco de atención del sujeto.
Los diversos estímulos de atención en el tránsito están constituidos
por las luces de los semáforos, las
sirenas de los vehículos policiales y de emergencia, las maniobras para adelantar a un vehículo en marcha o detenido,
la captación de las señales de los agentes de tráfico, el control de la velocidad del
vehículo, etc. Estos factores deben ser percibidos
de inmediato y el conductor debe reaccionar y actuar de forma adecuada
Entre las causas de distracción más comunes destacan: hablar con el
teléfono móvil, estar agobiado por
problemas, no ver las señales de tráfico, conducir con prisas, discusiones con los pasajeros, sueño, leer o
consultar mapas, encender cigarrillos, manipular
equipos de música o no utilizar las medidas de seguridad activa.
Formas preventivas de la distracción
Existen algunos procedimientos técnicos recomendables, especialmente
para los conductores de vehículos
motorizados, con el fin de evitar la distracción. Son los siguientes: alejarse de aquellos estímulos que
distraen: música, avisos publicitarios, alcohol,
etc.; no responder a los estímulos que constituyen distracción; asumir una actitud defensiva frente a los estímulos que
lo puedan distraer; emplazar los estímulos y anularlos, no dándoles importancia.
Es indudable que dentro de las funciones preventivas de los agentes
de tráfico desempeña un papel
importante, ya que con su actividad previsora, al orientar y corregir adecuadamente a los conductores de las unidades
motorizadas, evita una serie de accidentes
que pueden traer consecuencias fatales tanto para el chofer como para los usuarios de dichos vehículos, así como para
los peatones que circulan desprevenidamente
por la calzada.
La educación de la atención en el tránsito
Es muy importante desarrollar una campaña de educación vial,
especialmente en la formación
profesional de los chóferes de los vehículos de servicio público de pasajeros, con el fin de que cumplan eficientemente su
función.
Esta debe incidir en su capacidad de atención, en sus reflejos,
sensibilidad, inteligencia, sentimientos
de respeto a la vida y la propiedad, sentido de responsabilidad y ética profesional, así como en el conocimiento y la
aplicación de las normas de tránsito, etc.
Igual campaña debe emprenderse con el público hasta conseguir
plenamente que el peatón (niño,
adolescente o adulto) aprenda también a respetar las señales de tránsito y a desplazarse por la acera, zonas de seguridad,
etc. Asimismo, a reaccionar frente al peligro
imprevisto, a tomar sus precauciones y a no exponer su vida.
Finalmente, debemos señalar que el agente de circulación, además de
conocer las normas respectivas, debe estar capacitado para interpretar
adecuadamente las actitudes humanas; así
como saber qué posición adoptar para resolver los diversos y complicados problemas que le plantea diariamente el
tráfico de vehículos.
Es imprescindible tomar en consideración las siguientes
recomendaciones para evitar sucesos que
lamentar:
A. El conductor debe
evitar:
No distraerse conversando con los amigos que viajan en el vehículo,
ya que no se controla normalmente el
volante y se pierde la debida atención. Así mismo, no se debe fumar, porque ello perturba la atención cuando
se está conduciendo. Otro peligro puede ser
estar “hipnotizado” con la música. Tampoco es recomendable dedicarse a jugar en
los paraderos, perdiendo el tiempo y después pretender recuperarlo en el
trayecto. Debe evitarse pensar en
asuntos ajenos a la conducción del vehículo, así como discutir con los pasajeros. Aunque pueda resultar machista, uno
de los mayores peligros, sobretodo en ciudad, resulta como consecuencia de
observar a las damas que transitan por las aceras, etc.
B. El peatón debe tener cuidado al:
Cruzar la calle, cerciorándose previamente de que no haya vehículos
en marcha. Así mismo, no debe cruzar la calle leyendo el diario ni dedicarse a
jugar en el centro de la calzada. Es muy
importante fijarse en ambos sentidos cuando la calzada es de doble tránsito, así como no ponerse a conversar o
discutir en el centro de la calzada. Otro consejo de vital importancia consiste en no
pasar delante del vehículo del que acaba de bajar. Por último, se recomienda no caminar
por la calzada sino por la acera, etc.
Bajar o subir cuando el vehículo está en marcha, discutir con el
conductor del vehículo o avisar de forma
inoportuna para bajar.
D. El Agente de
circulación debe cumplir con:
La aplicación rigurosa de lo señalado en el Reglamento Nacional de
Tránsito. Así mismo, debe sancionar con
la papeleta correspondiente al conductor que cometa una infracción. Debe estar atento a toda
anormalidad en el desarrollo de la circulación, así como reaccionar rápidamente cuando la
situación del tráfico lo requiera. Debe ser lo más justo que pueda cuando desempeñe funciones
de distribución del tiempo en cada sentido
y discriminar las zonas preferenciales.
Telefonía móvil.
El empleo de la telefonía móvil y de las tecnologías multimedia actúan
directamente en la seguridad vial al
presentarse como elementos fundamentales en la distracción del conductor. La
gran carga de información generada por el uso y manejo del teléfono móvil durante la conducción da lugar a que
existan situaciones o indicaciones del tráfico que no sean detectadas por el
conductor con el consecuente riesgo potencial de accidente. De forma resumida se puede
considerar que los efectos negativos más importantes que produce la telefonía móvil así
como las tecnologías multimedia integradas
en el vehículo son: interferencia en el manejo del vehículo, aumento de las distracciones, pérdida de la noción de la
situación del vehículo respecto al tráfico, desvío de la trayectoria del vehículo,
velocidad reducida (anormalmente reducida) con relación al resto del tráfico, aumento del
tiempo de reacción y de la distancia de seguridad
ante cualquier emergencia...
De los estudios realizados hasta el momento se concluye que
aproximadamente la mitad de las señales
de tráfico pasan inadvertidas y no se respeta la prioridad en uno de cada cuatro cruces. Según el mismo estudio, los
momentos de mayor peligro con la telefonía se producen cuando se recibe una llamada, al
haber un elemento de sorpresa e incluso cambian las pulsaciones y la actividad
cerebral. Respecto al empleo del teléfono de manos libres, se comprobó como durante los dos
primeros minutos de conversación todavía
se mantenía la atención, pero a partir de ese momento se iba perdiendo paulatinamente la atención en el tráfico.
Hablar por el móvil mientras conducimos puede llegar a ser igual de
peligroso que superar la tasa máxima de
alcohol permitida, además de estar prohibido. Esta afirmación se desprende de
unos estudios realizados en Inglaterra. El estudio analizó los tiempos de reacción y el desarrollo de la conducción
entre distintas personas a través de un simulador.
La investigación ha probado cómo se debilita la percepción al conducir hablando
por teléfono móvil, con un teléfono de manos libre y cuando se han superado los límites de alcoholemia. Los tiempos de
reacción de los conductores son un 50 por ciento más lentos cuando hablan por
teléfono móvil sin dispositivo de manos libres, de forma que pierden la
capacidad de mantener una velocidad constante y la distancia de seguridad.
El uso del móvil con sistema de manos libre también resulta
peligroso, ya que no es lo mismo
mantener una conversación con un acompañante que hacerlo con una persona que no está presente, ya que en el primer caso
ambos participan de la situación del tráfico y se adaptan a las necesidades de
cada momento y en el segundo el interlocutor continua hablando
independientemente de cuales sean las condiciones del tráfico en ese momento.
- La velocidad Dada la particular importancia de la velocidad en los
accidentes de circulación, se realiza en el capítulo siguiente un estudio
completo de la relación entre la velocidad y la seguridad.
- El alcohol: El alcohol tiene un efecto tóxico hacia el sistema nervioso y ejerce
un efecto adormecedor sobre algunas de
sus funciones, por lo que los reflejos se retardan y la visión se hace menos nítida. Pero también
provoca otros efectos, como esa agresividad, latente en muchos conductores, pero que se
presenta en toda su virulencia cuando se ha tomado alguna copa de más.
- Está demostrado que cuando el contenido de alcohol en la sangre
sobrepasa el uno por mil (alrededor de
medio litro de vino), el porcentaje de errores cometidos al conducir aumenta
muy rápidamente.
- El problema del alcohol en la conducción presenta un doble aspecto.
Por una parte el de las personas
alcoholizadas, que aunque procuran conducir con prudencia suelen cometer errores con consecuencias gravísimas. En este
caso poco frecuente hay que impedirles que
puedan conducir hasta que reciban el tratamiento médico necesario para corregir
su estado. Por otra parte está el caso de los bebedores no habituales, pero que
en alguna ocasión beben en exceso, y que
sin percatarse de su estado conducen de forma imprudente. Esta situación trata
de combatirse actualmente con concienciación del público respecto el peligro de
conducir tras haber ingerido bebidas alcohólicas y con vigilancia policial.